el lado activo del infinito
martes, 9 de agosto de 2011
Hagamos un trato
usted sabe
puede contar
conmigo
no hasta dos
o hasta diez
sino contar
conmigo
si alguna vez
advierte
que la miro a los ojos
y una veta de amor
reconoce en los míos
no alerte sus fusiles
ni piense qué delirio
a pesar de la veta
o tal vez porque existe
usted puede contar
conmigo
si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo
no piense qué flojera
igual puede contar
conmigo
pero hagamos un trato
yo quisiera contar
con usted
es tan lindo
saber que usted existe
uno se siente vivo
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos
aunque sea hasta cinco
no ya para que acuda
presurosa en mi auxilio
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo.
Octavio Paz.
martes, 16 de junio de 2009
Del fuego y los recuerdos
Es triste saber que cada día, mi recuerdo hacia vos, (joven princesa), se hace ceniza y no se guarda. Solo me mantiene vivo el recuerdo de tu sonrisa, las pisadas por mis barros, tu mirada única (y tan tierna). He de caer de una vez a este precipicio, pero por alguna razón incontrolable, no puedo destrozarte en mi caída y dejo en tus manos o al azar, el regreso triunfante de una bestia salvaje dispuesta a no morir jamás.
viernes, 3 de abril de 2009
Cortala y olvidala.
tu herida aún me sangra.
Me sangra sin provocarla
sin jarabe ni desinfección.
El médico de guardia dijo,
dijo que había que cortarla,
cortarla y olvidarla.
Para usted debe ser fácil, le dije,
porque es mi herida...
¿Por qué es mi herida?
Como un ciego hacia el fuego viajé,
alas de mariposa.
De todas las heridas que tuve
fuiste la más hermosa.
Herida que muerde
y me mata la vida
de muerte rabiosa,
como un ciego
al fuego quiero ir
y ese fuego ya no es para mi.
lunes, 23 de febrero de 2009
Última función "La ruta no tiene princesa en su reino". Hasta siempre y gracias.
Las raíces cortan el asfalto
el sentimiento de cuajo se mata
cinismo esperanzado,
vomita este día
la huella perdida en esta ciudad maldita.
Y las balas podrán atravesar mi alma
y la muerte borrar una vida.
La crisis rebota en la psiquis
se alimenta de moscas
y desenmascara el origen divino,
se encarcelaron millones de sueños
en esta patria de traidores
disfrazados de héroes
que nunca en la memoria perecen.
Culpas ajenas, suertes austeras
maldice al circo esta gran culebra,
da miradas profundas a estos ojos desiertos
contaminados de humo
hechizando esta queja.
Cayó la noche y entré a nuestro cielo,
estrellas cubriendo de blanco la tierra
culpando al pasado de mi irónica risa
que no revela mis dudas de la vida
y la muerte.
Un mismo pecado y los tiempos cambiados,
por el paso cortante de esta ida profunda
por continuados en sueño de verme indefenso
ante tanto dolor
y así saltar al abismo de tu corazón
de una buena vez.
y por si algún día decides volver a un efímero reino, solo mira los números cincuentaicinco, noventaidos, veintiuno, veintiocho y ve a J.L. Suarez y Erasmo. La esquinancy del infinito.
domingo, 15 de febrero de 2009
Sobre la princesa y otros futurismos.
sábado, 3 de enero de 2009
Rayuela, capítulo siete.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua
Julio Cortazar.
domingo, 21 de diciembre de 2008
¿Y ahora qué?
miércoles, 17 de diciembre de 2008
Loqueduraunviaje
miércoles, 10 de diciembre de 2008
En las nueve
En las nueve se había detenido un reloj olvidado. Quizás eran los nueve intentos para convencerla de que algo magnífico, algo más allá de la razón, me dejaban ver lo inexplicable; pero pese a mis modestos esfuerzos, ahora las estaciones del autobús solitarias en transitadas y alocadas noches, esperan ansiosas los despojos de los misterios que ambos descubrían en las oscuras noches de postergados y vanidosos días. Yo en un extremo y ella en el otro. Las veredas inmaculadas unían algún trazo recto en el pensamiento cotidiano de querer olvidar una historia tan nuestra, mi nariz se mojaba con espuma de cerveza, yacía sentado en el mismo bar, en la misma silla, mirando al norte. Desde mis entrañas deseaba relatar hechos de otros tiempos, pero su presencia infinita enroscaba mi lengua al borde de un abismo en donde la única salvación para no caer, era nombrarla. ¡Pero cuanta ironía en ese reloj detenido! Ese deseo que proviene de la génesis, de querer detener el tiempo, de que nadie se mueva, de que nadie se entere de que soy capaz de recorrer eternos mundos en tu búsqueda. Pero ahí estaba, quieto, abrumado por la tormentosa idea de la lejanía; un chillido descomunal pronunciaba misteriosamente la ruptura de un concentrado status quo entre filosofías que iban y venían. Me encontró en la cueva, me sorprendió una vez más, saltó un invaluable muro. Su voz y su llanto, como un buen puchero de desconciertos, envenenaban mi corazón de un mismo remordimiento por no estar a la hora detenida, por no haber comprendido la ironía y por querer olvidarme de ese mundo tan nuestro. Y tan cercano todo se volvió. Pude dibujar en el aire, con las sales de la vida, tu mirada, tus finos labios, tu ceño y el cuenco hundido de tus ojos. Y sabía muy bien que el tiempo con ese reloj volvería a rolar, pero a excepción de todos los tuyos, este marcaría otro tiempo, marcaría un tiempo tan nuestro como el de la historia que lo configura.
domingo, 7 de diciembre de 2008
Leer sin respirar
La vida me deja sin aliento.
jueves, 4 de diciembre de 2008
La savia del inquebrantable amor.
domingo, 23 de noviembre de 2008
La magia y la locura
la magia y la locura se quemaron,
se fundieron sin razón
sin más razón que la de ser.
El azar los sorprendió al fin,
Dios crupiere de esta ruleta vida
dejó un llanto a la princesa magia
y un destino incierto a la locura sin fin.
Infinitos pensamientos se entrelazan
¿Qué es la locura? sino más que ver más allá
¿Qué es la magia? sino un pedazo de locura
¿Dónde termina esto? ¿Quien puede saberlo?
Y si ahora la magia es más que la locura
el mundo se da vuelta hasta el techo,
se multiplica la sensación de la ternura
y no queda otra que existir por vos.
La magia y la locura se abrazaron
y al pie de una montaña comprendieron
al destino roto para el descocido
a la sangre siempre para el vino.
La magia no se conocía en primavera
la locura creía saber más de ella,
el mundo observaba absorto
la génesis: una vieja y repetida tregua.
La magia obraba con miedo su engaño
el esquivo a su real sentimiento,
la locura sucumbía en la desdicha
de saber la realidad y la mentira.
La vida incomprendida desolación
encontró ambos desiertos en expansión
fascinó la magia terrible ardor
de bravura que emanaba su fiel corazón,
lloró el cielo al menos una vez
sabiendo la triste vuelta de este camino
circular.
La locura maldice el triste azar
le duele no comprender al fin la realidad
ve una magia que jamás se deja de atar,
sigue sus tibias huellas y sus ansias de libertad.
Ambos desiertos, eternos abismos
no comprenden que no hay azar;
magia y locura
eterno conjuro de un peldaño más,
camino dorado al norte empedrado
cualquier dirección ya es igual.
Sin saber que el fuego estaba ahí
la magia y la locura se quemaron,
se fundieron sin razón
sin más razón que la de ser...
jueves, 13 de noviembre de 2008
Las horas de vos.
El talismán de tu sueño me atrapó, me dejó
sin palabras el eco de tu futuro.
El arbol seco al final cayó.
Nuestro cielo de la noche jamás lloró.
A dónde la vida me llevará al fin.
Mímesis de sueños nos atrapan en la esquina.
Osadía la mía de acercarme a vos.
Renace el grito de la rebelde preguntando.
Así nomás te llevaste a mi ser.
Sales de ternura que cubren nuestra rabia.
Tierra gris de la ciudad desierta.
Esteros de luces cubriendo el humo, cigarros
y filosofías cortando el asfalto.
Rugido feroz de tu bestia libertaria.
Unidas concordancias de noches de calor.
Bestia instintiva revalsa de su pecho el corazón.
Increíble la verdad sincera de su adiós.
Acaparo las horas en donde siempre sos vos.
miércoles, 12 de noviembre de 2008
La princesa dorada
su sol amarillo, caleidoscopio de hojas de oro,
y lágrimas que ríen.
El tiempo se detiene y cuando nadie maneja el aire,
una magia nueva se produce, una magia nueva,
una balsa nueva.
Yo no estoy aquí, sólo mi sonrisa me delata
pero yo miro desde todas partes a la princesa
que se mueve entre estrellas de corderoy azul
con la soltura de quien no tiene errores.
Ellos le hablan y la contestación
es sólo brillo de los ojos.
La princesa se da vuelta como un guante
y sigue sin adentro ni afuera.
Cuando la princesa habla, vos la oís en tu mente,
y el fauno se despierta y brilla una danza,
una danza roja, desconocida pero eterna.