el lado activo del infinito

miércoles, 30 de enero de 2008

La sala de espera-La ruta maldita.

Los relojes turbulentos detienen sus agujas, el mar calmo se convierte en algún pequeño oasis; el amor no es mas que una idiotez, la gente sucumbe bajo los brazos del hambre, nadie se conoce y aún mas, se ignoran en torbellinos de velocidad. Dejo atrás el cruel paralelo del mundo retardado y sigo viaje por la ruta maldita, otra vez hecho lobo, otra vez caminador, subsistiendo solo con la memoria. Recuerdo a mi ser fiel que está en las montañas y en un parpadeo descubro a quien seguía mi huella, a un enemigo cruel, casi invisible, rasante y veloz como si hubiera sido disparado por un cañon. Lleva en sus garras desechos de mi memoria, de mi pasado, me espanta con su sombra, qué difícil es combatirlo. Su pico hecho para masticar carne humana amenaza con su sola presencia, y en estos momentos, solo me queda correr y esconderme; pasar la noche así.

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martes, 22 de enero de 2008

La ruta sobre rieles.

Tras abandonar la tempestad de la respuesta postal tronadora, desvié el rumbo hacia los pastizales del campo viejo. Fundí el alma con alguna única especial y de pronto aprendí con ella a viajar sobre el metal, metales mágicos si los hay aquellos de los rieles. Bajo los soles del día verde disfrutamos mucho más que solo miradas para hundirnos en el final del camino, en el lago de las aves, aves únicas. Llevaban picos largos y cortos, vuelos altos y alertas. Tan hermosa fue esa tarde, esa mañana, esa noche, que solo pude pensar en la vida misma y su abundancia, y mas allá de todo aquello que nos persigue hecho sombra, descubrí que hasta la oscuridad tiene su brillo. El pasto y su alegría de dar vida, miró sin retorno aquel camino sometido a nuestra aventura. Se rindió a nuestras pisadas, como así lo hizo el sol en nuestro ocaso; y mientras mas noche era, mas alba se tornaban nuestros cuerpos. Viví en el largo viaje de la ruta maldita uno de mis primeros y mas hermosos días. Solo que ella ya llevaba la ruta en sus manos, y más rápido, más lejos, partió hacia las montañas. Y hasta siempre alma gemela, nos veremos en algún otro punto de nuestra ruta. Los sentimientos se mantienen en cimientos de acero como el de los rieles que saboreamos.

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lunes, 14 de enero de 2008

Carta y respuesta desde un pueblito de la ruta maldita.

Sábado 12 de enero. algún lugar:

Así fue que un día vi al cielo y la luna ya no estaba, la confusión prestó al engaño del unísono silencio que ensordecía mis pensamientos. La frutilla que saboreaba perdía su color rojizo y se amargaba escapando de su azucar negra; pensé nuevamente y sin dudarlo algo me faltaba, no era la luna, ni el engaño, no era material, casi que ya no era sano. Tampoco valía la pena la cacería ni el tormento, no valía la pena mas nada que esperar, atenerse a los recuerdos, recordar su cara; los encuentros. Es así, ya nos veremos. Precioso gusto guarda el hermitaño.

Lunes 14 de enero. buenos aires:

tu poesia, me llega, me duele...aunque entiendo en cierta medida lo que dices, amigo, ese es mi problema soy tal como una mariposa, te lo dije, mi vuelo es como el de la mariposa, aleatorio...perdon, está en mi naturaleza...sumado a que estoy viviendo cosas, muchas cosas muy intensas...amor...adrenalina...operaciones...nerviosismos...dolores...en fin...espero sepas entender....

hasta siempre.

jueves, 10 de enero de 2008

La ruta maldita y los primeros pasos.

La fuente esencial del incesante respiro se basaba en mi ambición de horizonte. El vasto sonido de las fríbolas montañas de mi alrededor desesperanzaban el mundo todo. Sólo la música de los cielos podía brindarme un espectáculo tan lindo en los primeros pasos de la ruta maldita. El fuego azul que descendía del espacio, rozaba en un invisible temblor, sellando para el deleite de la periferia apocalíptica de la urbe, un aviso inminente de la caída de los nuevos cielos. Nadie preguntaba por mi desesperación, como tampoco por mi cara de terror; sentía, como un niño, renacer de las entrañas de adoquín un intento de huella errante luego de verla a ella tan fantasma, pegada a una de mis cuatro sombras. Las palomas ya ocultas, los lobos ya compañeros, los gatos escondidos entre la maleza. Nadie quería enterarse del esplendor natura del nuevo y sofocante espectáculo. Nadie sentía la necesidad de enfrentarse a Dios de una manera tan frontal; seguí, con miedo, aún cuando me probaban, teniendo la única certeza, el único objetivo: llegar si o si, cueste lo que cueste, al horizonte, al único lugar donde sé que nunca llegaré.

lunes, 7 de enero de 2008

La ruta maldita

La ruta maldita es un camino interminable, donde los atajos y el asfalto infinito se funden en una misma emoción. La ruta maldita ofrece cualquier matiz en la nostálgica huella que uno inmortaliza en cada paso caminado. Las sorpresas de esta ruta varían tanto como las estaciones que la cruzan; y tanto como las personas que conoces. La ruta maldita te confunde en tu sagrado camino hacia el horizonte y penetra en lo mas hondo de tu corazón, pertenece a vos, como a todos. Deja en vos personas imborrables y sentimientos encontrados, dejan, a veces, personas que jamás se olvidaran, como tambien anécdotas, que jamás serán contadas. Vos, seguramente sos parte de esta ruta maldita ya tan conocida, sabiendo, y plenamente conciente que la única forma de salir de ella es muriendo, claro está; siempre de pie y caminando, o de alguna manera rodando por ella siempre siéndole fiel, fuerte, constante. Y solo el misterio conoce la verdad de si hay ruta después de la muerte.

La ruta maldita ya existía.

Había llegado por la puerta de atrás para no hacer ruido. Pensé entonces lo genuino de mis silenciosos pasos, pero sin advertirlo y de alguna manera misteriosa, desperté a los pequeños animales de la noche. Se ve, que corrieron hacia tu hogar, esperando una respuesta, inquietante e inesperado fue tu llamado, que por el bosque y el corto camino se hizo sentir. Se abrió entonces en ese camino (huella convertida en camino), una grieta de amistad y fraternidad. Volvieron los viejos tiempos, volvieron los viejos monstruos, los buenos recuerdos para disfrutar, los miedos para vencer. Siendo lástima lo oculto de nuestro abrazo escogí esconderme en un frondozo arbol y esperar desde su copa unos días y observar, te esperé bajo la lluvia y el sol; y ahí estabas, vos también esperando. Tomé la caminata por asalto y salí convertido en lobo, siendo hombre a veces, solo cuando por equilibrio necesitaba remorder, tomé o mejor dicho, retomé un camino que ya había tomado antes, un camino de sufrimiento y desconsuelo, un camino que hoy es ruta... es la ruta maldita. Una piedra en mi bolsillo era mi guía, en ella veía lo que veía el corazón. El corazón latía al ritmo de una arroyo cercano. Escribí durante los primeros días de la caminata del caminador; luego por arte de magia, las hojas solas descubrieron su propio color. Y así no hizo falta escribir más... continuará